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William Márquez

julio 1, 2019

Hoy en los invitados de Elisa, cuento con la presencia de un músico,quien podria definirlo como: la apreciación de la música en su máxima libertad,el nos demuestra cómo la música es un camino,ya que el lleva a cuestas su talento,sus instrumentos y una voz lista para escucharse,por todo aquel que en su camimo privilegiadamemte se cruce. Para Guatemala y el mundo

William Márquez

Conozcamoslo:

¿Quién es   William Márquez?

Soy un cantante guatemalteco, nací el 8 de febrero de 1988, hijo menor de cuatro hermanos, desde infancia  hasta la adolescencia padecí de asma, por lo cual fui internado en el hospital en innumerables ocasiones, pero por un milagro de Dios y la lucha incansable de mis padres sobreviví. Recuerdo que la música siempre ha estado en mi familia y ellos no dudaron en apoyarme cuando decidí dedicarme a la vida artística (musical), recuerdo que mi madre me regalo mi primera guitarra y mi padre me acompañaba con su armónica o su acordeón, todo esto ocurría en un cálido y añorable ambiente familiar, en ocasiones yo encendía el radio a todo volumen y empezaba a interpretar las melodías de mi elección.  En mi adolescencia me contarón la historia de mi tío abuelo, quien fue fundador del Coro del Organismo Judicial, Miguel Ángel García Guillermo que fue cantante tenor lirico ligero  para ser específico. Desde ese momento me surgió el deseo y el anhelo de cantar, inicie mi estudio músico-vocal a la edad de 20 años  en el Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara  con el maestro Tenor José Reanda Mendoza.  Inspirado e influenciado por los grandes maestros tenores: Enrico Carusso, Mario Lanza, Alfredo kraus, Franco Corelli, Placido Domingo, José Carreras y el gran Luciano Pavarotti logrando así un repertorio personal incluyendo Arias Antiguas, Arias de opera de Bell canto , Verdi, Puchini, Boleros, Pop lirico, y canciones populares selectas.

¿Qué me  hace estar en la música?

Cuando era adolescente, tuve la oportunidad de entrar en el mundo artístico formalmente, la belleza de la música cautivó mis sentidos, la inspiración llego a mí y me propuse dedicarme al arte del canto, eso es lo que yo quería lo que mi alma me pedía, hacer música; lo que no podía hacer, ahora lo hago, cantar en mi infancia era difícil, el asma me hacía ver mi sueño tan lejano e imposible nadie imagino que yo  tuviera una vida dedicada al canto y a la  música. Vi que el arte es un regalo de Dios  por lo mismo canto con el corazón, con pasión y amor.

¿Cómo me convierto  en agente de cambio positivo para la población Guatemalteca?

Comparto la música porque quiero ir en contra del egoísmo y la apatía del mundo, Como artista deseo compartir la belleza que yo encontré en la música, observo el mundo y me doy cuenta que las personas tienen ideas erróneas sobre el arte musical, se dejan manipular por sonidos monótonos con  letras vulgares que no dejan nada bueno, las cuales se venden como una simple moda. El arte debe de tener glamur, estética y propósito. Mi esfuerzo  se ve representado en mi lucha constante por llevar el sustento diario y dejar a cambio arte y cultura, sigo siendo soñador porque me considero una persona capaz de hacer buena música. Al despertar  tengo la necesidad de salir y tomar cualquier oportunidad y lugar donde pueda ser escuchado, hacerlo mi escenario, la gente me recibe bien, cuando uno mi voz con las notas de mi guitarra, mi esperanza es evocar emociones, sentimientos y marcar la diferencia.

Lamentablemente el ser humano está inmerso en un letargo increíble por la tecnología, por modismos de toda índole, tanto así que la población en su mayoría dejó el hábito de leer, de conocer, de construirse, parece que el pensar pasó de moda, ignorando que la cúspide de una civilización es el arte,  el conocimiento. En Guatemala la persona que vive  del  arte es un guerrero, porque debe abrirse camino y ser fuerte para que su arte sea conocida y publicada, en algunas ocasiones no es bien recibido ni remunerado.

Al llevar yo la música y el arte, quiero que la cultura llegue tan siquiera al oído de ellos. Por eso canto  música nacional y variada  para despertar en el oyente el interés y el deseo de investigar más de nuestras riquezas culturales. Con esta acción que parece simple ya estoy empujando las piezas para mejorar nuestros destinos, para llevar nuestra realidad a una cima rebosante de cultura. Donde el valor y la dignidad  de la persona no estén en lo que tiene, sino en lo que es.

La juventud has sido mi mayor desafió, son pocos los que conocen y aceptan las melodías que interpreto, aun así la esperanza se mantiene, nuestros niños, jóvenes necesitan que los adultos nos involucremos e interfiramos en sus vidas para que sus futuros cambien para bien. Yo estoy aquí presente con la música,  perseverando en el arte y cualquier cosa por sencilla que parezca es una semilla que se siembra en la mente y en el corazón. Este es mi tiempo, es nuestro tiempo de actuar y dejar algo trascendente a las generaciones de nuestra sociedad venidera.