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Salir del Closet para Entrar al Mercado

junio 28, 2018

El orgullo gay como muchos movimientos de hoy en día, tiene su origen en realidades tristes y oscuras, con el pasar de los años, los logros adquiridos  de un enérgico movimiento se tergiversan a un grado de comodidad que se basa en la complacencia de caprichos superficiales acogidos por el consumismo.

El Disturbio Gay

En la década de los años sesenta los homosexuales  estadunidenses debían enfrentarse a un sistema legal más hostil hacia derechos a su preferencia sexual, complementando a esto que sobre ellos recaía una serie de rechazos sociales, esto se refleja en el bar neoyorquino de Stone-Wall donde gais, lesbianas, bisexuales y transexuales se reunían para socializar y divertirse en un ambiente agradable, lo que difícilmente ocurría, debido a que dicho bar, era constantemente acosado por las fuerzas policiales, con una serie de abusos al momento de ser detenidos, ya que la homosexualidad se clasificaba como una conducta ilegal, pero fue  hasta un 28 de junio de 1969, cuando es ese bar se realiza una manifestación espontánea de forma  violenta, en respuesta a una redada policial, sentando como precedente la primera ocasión que la comunidad LGBT lucho contra un sistema que perseguía a las personas según su preferencia sexual, posteriormente  se  da serie de movimientos pacíficos con el objetivo de indicar que las personas homosexuales eran parte de la misma sociedad y cultura que las personas heterosexuales.

Un Nuevo Valor sobre la Dignidad del Ser Humano

El termino orgullo se basa en el amor propio o a la estima que cada persona tiene de sí misma como merecedora de respeto y consideración. Pero argumentar que el autoestima se desarrolla únicamente en la relación de las personas consigo mismas, seria aducir que el ser humano no necesita vivir en sociedad, lo cual va contra su naturaleza como un ser sociable, por lo que para su correcto desarrollo es necesario que la comunidad donde se desenvuelve, debe ser respetado y considerado; es así que el orgullo gay consiste en que ninguna persona debe de avergonzarse, indistintamente de cual sea su sexo o su identidad sexo afectiva, agregando un nuevo valor al concepto de  lo que comprende ser humano donde la dignidad que posee no se debe ver afectada por su orientación sexual.

La igualdad significa más que leyes pasajeras. La lucha realmente se gana en los corazones y las mentes de la comunidad, es donde realmente cuenta. -Barbara Gittirgs-

Economía de Color Rosa

El activismo vende. No es  extrañar que por primera vez en la historia en que muchos de los Estados que hace unas décadas eran intolerantes con distintos segmentos sociales, aparezcan en inicios del siglo XXI en forma espontánea con un buen corazón, dispuesto a legitimar todas aquellas realidades que antes perseguían, no se debe olvidar que las políticas estatales obedecen a la economía y en esta era de globalización, el desarrollo económico se basa en el consumo. Es cuando a través de las manifestaciones hechas por distintos grupos activistas conformadas por gais, lesbianas, bisexuales y transexuales llegan a ser grandes aglomeraciones, las corporaciones  reconocen un segmento de mercado con potencial.

Tiene sentido pues distintas encuestas indican en que entre el 5 y el 7% de la población mundial es homosexual. Hablamos de unos 700 millones de personas a escala global, dos veces Europa. Puede parecer relativamente pequeño, pero la capacidad adquisitiva de esta parte de la población suele ser alta. En Estados Unidos el “Mercado Rosa” como se denomina a todas esos bienes y servicios que van dirigidos a la población homosexual, tiene un valor de más de 740.000 millones de dólares, con un alza del 20% en los últimos cinco años. A esto se unen distintas empresas que colectivizan los movimientos iniciados e impulsados por LGTB es así que en junio de 2015, Facebook también se iluminó con imágenes de perfil con rayas de arco iris, en celebración del histórico fallo del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América  a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, de los cuales llegaron a ser   26 millones de personas que utilizaron este filtro en su perfil. Lo que permitió hacer un sondeo de la aceptación del consumidor a este tema, dando paso a estrategias de marketing más agresivas para captar estos nichos de mercado.

La pérdida de un movimiento

A medida que el apoyo a la corriente principal para los derechos LGBT se vuelve cada vez más aceptado en nuestra cultura, la sociedad muestra un nivel de empatía artificial por las personas homosexuales, debido a que las nuevas generaciones  crecen en un mundo que conceptualiza el orgullo y la identidad gay relacionada a una serie de tendencias de consumo y comportamiento cliché. Dejando por un lado las acciones serias que requieren un nivel más alto de compromiso como: la conformación de grupos activistas o partidos políticos en pro de las igualdades sociales, teniendo como efecto el  desacelerar  la búsqueda de una sociedad más respetuosa hacia las diferencias de sus integrantes.

Es así que, cuando las corporaciones apoyan los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, realmente están sacando provecho de una  identidad a la cual no se  identifican. Los patrocinadores corporativos esperan que cuando las personas LGBTQ y sus aliados definan sus  hábitos de consumo  también abracen sus identidades como patrocinadores, relacionándolos con su identidad sexual, comprando los productos y servicios que ellos ofrecen.

No significa que sea erróneo el conmemorar un día relevancia para los derechos humanos, y que el interés de las corporaciones no aporten una oportunidad para la mayor aceptación del movimiento LGBT; pero sí es malo que sufra los efectos negativos del fenómeno de la  mercantilización, los cuales constan en  no dejar que sea el propio discurso LGBT el que influya en las dinámicas capitalistas, si no el capitalismo el que influye en el discurso, adaptándolo a sus modelos y necesidades de consumo, puede desvirtuar la lucha por los derechos de esta comunidad, disminuyendo la participación formal de la comunidad LGBT. Como se muestra en esta gráfica publicada por el Chicago Pride.

Al ser el mercado el que fija el modelo de “lo LGBT”, las corrientes dentro de este movimiento que no interesen económicamente quedarán fuera del mercado. Y considerando que nos encontramos en una sociedad en la cual hay que consumir para ser ciudadano, daría como resultado que una persona debe de consumir ciertos productos para completar su identidad sexo afectiva, con esto se deja a fuera a distintas orientaciones sexuales de la sociedad.

Además, se reclama que se utilizan los casos en los que el capitalismo rosa, solo representa a ciertos grupos concretos, como argumento para vulnerar  a todo el movimiento LGBT. Un ejemplo sería la utilización de los barrios gais o los desfiles del orgullo gay como la aceptación total del movimiento, cuando realmente se trata de una mera mercantilización de la lucha LGBT, ignorando  las duras realidades que viven los gais, lesbianas, bisexuales y transexuales en distintas regiones del mundo como en Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán, Yemen y en algunas zonas de Nigeria y Somalia donde es sancionada la homosexualidad con la pena de muerte. En estos países se puede contabilizar que más de 70 ciudadanos se encuentran en la cárcel por su orientación sexual. En otras donde en la homosexualidad es legal, hay restricciones para la publicidad sobre el tema o impedimentos para casarse. Indistintamente la persona  sea homosexual, transexual, bisexual, heterosexual o asexual no se debe entender el orgullo gay como un estereotipo o un desfile carnavalesco sobre la libertad sexual, sino como la dignidad que posee un ser humano de desarrollar plenamente su sexualidad.