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Operajeando la opera de las calles

agosto 7, 2019

Hoy en los invitados de Elisa, recuerdo cómo iba caminando en la ciudad de Bogotá, y la presencia poderosa de dos voces al unísono entonando melodías, simplemente atraparon mis sentidos. Literalmente me guíe para llegar a ellos, por esa pasión al cantar, al estar frente a ellos, la perplejidad de asombro me tomo y solo pude observar cómo cantaban tan fuerte y todo provenía de la intención que le ponían. Fue inevitable acercarme a ellos y agradecer a la vida que estaba frente a un dúo venezolano de ópera de talla mundial, para quienes sus raíces los han forjado para sobrellevar cualquier situación y ser agentes propositivos en el país que se encuentren.

Ellos son Operajeando

conozcámoslos:

¿Quiénes son Operajeando?

Ronald José Flores Rodríguez

Desde muy niño soñó con cantar y por eso integró la coral de la escuela, posteriormente formó parte de Los Niños Cantores de La Victoria su ciudad natal en Venezuela. Si fue cuesta arriba estudiar música por la posición férrea de su madre, quien sostenía que el destino de todo músico era pasar hambre. Por esta razón prácticamente siguió el camino hasta la universidad para complacer más los sueños de su madre que los propios, hasta graduarse de Licenciado en Ciencias Políticas.

Sin embargo, comenzó sus estudios de Canto Lírico y de música de manera paralela a los estudios universitarios, y de forma clandestina como quien comete un acto ilegal o pecaminoso. Alentado por los directores del coro que advertían sus condiciones naturales para el canto, y también por su padre que a diferencia de su madre era un gran amante de la Ópera y disfrutaba con mucha pasión las voces de Alfredo Krauss, Plácido Domingo entre otros, entró al conservatorio y rápidamente entró al mundo del arte lírico de la mano de sus maestros de canto participando en recitales y montajes escénicos como Madame Butterfly, hasta llegar a formar parte del coro de la Boheme en el Teatro La Scala de Milán con la Coral Nacional Simón Bolívar del Sistema de Coros y Orquestas de Venezuela fundado por el Maestro José Antonio Abreu.

Finalmente, la crisis de su País de origen lo llevó a formar parte de la diáspora que ha llevado a tantos venezolanos a distintas partes del mundo.

Rut Yanuaira Quiroz Jaimes

Criada en un hogar cristiano, influenciada por la voz de su padre, Rut Quiroz se convierte en cantante desde los 8 años, participando activamente en los eventos de su comunidad, de esta manera su sensibilidad por la música fue desarrollándose, sin embargo, no inició sus estudios musicales sino hasta la adolescencia. A la edad de 16 años ingresa a la universidad donde paralelamente a la carrera de ingeniería de sistemas cursa materias musicales; es allí donde toma la decisión de inscribirse en el conservatorio de música y más adelante dejaría la universidad para dedicarse por completo a una carrera musical. Una vez admitida en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas ingresa al mismo tiempo en distintas cátedras instrumentales como: violín, percusión, piano, canto popular, y al tercer año decide estudiar canto lirico; finalmente decide comprometerse con esta catedra bajo la tutela de la maestra María Elena Vargas a la vez que cursa estudios de Armonía, Cuatro Popular e Historia de la Música.

Complementando su formación musical, cursa estudios de Dirección Coral con varios directores de los distintos coros a los que perteneció, y llega a obtener el Cargo de Directora Coral en un núcleo del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Las ultimas agrupaciones a las que perteneció fueron el Coro Sinfónico del Núcleo San Agustín, Cantoría de Caracas y el Coro de Opera del Teatro Teresa Carreño. En esta última etapa de su carrera musical en Venezuela, se ve obligada a irse del país junto a su esposo e hijo, interrumpiendo toda actividad musical por varios meses. De ahí nace Operajeando, junto al deseo de seguir cantando sin importar el escenario.

¿Como influye al mundo Operajeando?

Operajeando influye positivamente en la Sociedad y en el Mundo como todo arte que logra trascender las paredes de un teatro, arte que usualmente está reservado para un grupo selecto o para una élite que tiene la posibilidad y el acceso a esa oferta cultural. Desde una pequeña calle de Bogotá se ha creado un teatro itinerante que no distingue de clase social, de nivel cultural ni de raza, etnia o linaje.

Enriqueciendo y contribuyendo a crear una atmósfera inspiradora para las personas que pasan agobiadas por el stress y el caos agobiante propio de cualquier capital del mundo, y en ese sentido es un aporte transformador de la sociedad y el mundo. Asimismo, contribuye a crear una interacción cotidiana donde los ciudadanos se encuentran no para discutir ni debatir ideas, sino para sonreírse, aplaudirse, hablarse de las cosas bellas propiciadas por el arte, y de esta forma fomenta el encuentro de personas que quizás no tengan puntos de vista similares sino por el contrario posiciones políticas diversas, credos religiosos antagónicos generando espacios de encuentro y armonía entre todos los que formamos parte de la sociedad.

¿Qué desafíos se les ha presentado?

Las dificultades que hemos enfrentado son las propias de quien enfrenta la calle día tras día, con los cambios climáticos, lluvia, frío, sol, etc., y por otro lado enfrentar a vendedores ambulantes por lograr un espacio habitualmente reservado para ellos, por lo que representa robarles algo de atención y protagonismo. Sin embargo, hemos podido enfrentar esa problemática creando espacios de cordialidad y cercanía con ese entorno a ratos hostil, para hacerles ver que lejos de ser un perjuicio puede llegar a ser positivo para todos al aumentar la afluencia de personas que transiten por ese espacio.