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Música y Conciencia

agosto 12, 2019

Mucho se habla de música y de conciencia, juntas o separadas, con su respectiva importancia y relevancia cada una, pero… ¿que pasa si las unimos? ¿Que pasaría si entrelazamos esos dos conceptos? A mi parecer estaríamos encontrando una especie de alquimia o magia que a la misma vez es un generador de energía positiva y constructiva que puede afectar para bien a los individuos y por ende a la sociedad. Recordemos que no en vano hay épocas en la música que se consideran doradas y sumamente influyentes incluso en los sonidos actuales. Hablamos de generaciones que se preocuparon realmente por involucrar letras conscientes que fueron generando un pensamiento crítico en la sociedad de aquel entonces que, a todas luces ha sido de a pocos y muy sutilmente ensombrecido por otras cuestiones distractoras a través del consumo de lo superfluo. ¿Como funciona esto?Vamos por pasos:


1) ¿Que es la música y cuales son sus efectos?

La música es: principalmente un arte sensible y creativo realizado a través de la agrupación de los sonidos y el silencio; además también es el resultado de mezclar: melodía, ritmo y armonía (en cualquier orden), mezcla que a su vez produce una sensación específica según la tonalidad o el matiz que la pieza sugiera (acordes mayores=felicidad, acordes menores=tristeza), y así, podemos jugar con los elementos hasta obtener un resultado satisfactorio. 


2) ¿Que es la conciencia/consciencia?

Esta pregunta sugiere muchas respuestas, quizá bastante profundas pero vamos a tratar de simplificar para entendernos mejor:La conciencia, a como la percibo personalmente, podría decir que es el proceso de despertar sumamente necesario para poder conectarse progresivamente con la sabiduría universal, para poder lograr acallar nuestros propios pensamientos y ser un canal digno de otras ideas más elevadas, que sólo se alcanzan en estados de serenidad pura. Ayudado por supuesto del conocimiento adquirido y el mismo criterio que va surgiendo (ojalá) con los años. Dicho de otro modo, la conciencia es eso que vamos acumulando en las vivencias y los hechos y que se expande desde nuestro interior hacia el exterior en el reconocimiento de nuestra propia existencia y la de los otros; desde la importancia y la necesidad de estar solos y tambien nuestra naturaleza gregaria.

Cuando esto sucede nace la empatía, el respeto, la compasión, el amor, armonía y paz, reconocidos como valores humanos y espirituales fundamentales que aportan grandes cambios y avances en la vida de los humanos que tienen el privilegio de cultivarse integralmente o que consiguen dicho enaltecimiento de su propio ser.

En resumen: podríamos decir que ser conscientes es lo que nos llevará eventualmente a entendernos, aceptarnos y además apoyarnos de una manera desinteresada por compartir un ideal común. Si lo pensamos bien, es bastante importante saberse consciente y hacer un buen uso de sus efectos. Claro, no todo es color de rosa, habrán ocasiones en que tendremos que enfrentar uno que otro demonio interno para poder trascender cualquier adversidad que pueda suscitarse. Dicho esto: vuelvo a la pregunta que nos trajo hasta aquí:

¿que pasa si mezclamos música con conciencia? 


Pueden pasar muchas cosas, podemos especular incluso al respecto, sobre todo porque nuestra recepción de las cosas es variable y subjetiva. Pero, si de algo podemos estar seguros es que el gusto por la buena música es algo que se cultiva al igual que la amplitud de la misma consciencia , ambas a través de la experiencia individual y colectiva. La apreciación artística que proviene básicamente del reconocimiento de los detalles y la comprensión de la congruencia de una obra determinada: es decir: cuando la inspiración no es precisamente banal sino al contrario, está comprometida directamente con la búsqueda del bien, en seducir lo mejor de un ser humano cuando éste la escuche.

Pudieran ser muchas vertientes, desde: Amor universal, búsqueda del amor propio, conciencia social y política, desigualdad, en fin, muchos temas que-dicho sea de paso- no se tocan actualmente mucho que digamos, sobre todo si hablamos de géneros de moda que a todas luces no tienen ningún compromiso para que la cosa cambie, más bien, me atrevería a decir que muchos de los que hoy son considerados figuras influyentes lo son precisamente porque no dicen nada que necesitemos escuchar, sino más bien, reproducen y dicen sólo lo que las personas quieren oír, música de fondo que no les cuestione nada, que hable de escapar e irse de fiesta, evadiendo así en masa la gran responsabilidad que nos toca de restaurar una comunicación saludable entre los seres humanos, donde no tenga predominancia la agresión pasiva, la misoginia, la cosificación de las mujeres a través de piezas musicales inconscientes que están obviamente al servicio de lo que dicta la industria para llenarse los bolsillos mientras el mundo se cae a pedazos frente a nuestras narices.

Hay que hacernos conscientes de los daños colaterales a nivel social y psicológico que pueden causar la omnipresencia de ciertos géneros y ciertas letras, sobre todo a los niños y niñas que terminan siendo los mas vulnerables y afectados con la hipersexualizacion de la que adolece la música actual. ¡A despertar!¡Viva la música consciente! ¡Viva la belleza en la sonoridad! Ojalá podamos superar esta crisis en la que nos encontramos.

No es posible que la música bella esté relegada mientras las radios y los establecimientos están saturados de algo que se hace llamar música con mensajes bastante lamentables que apelan solamente a lo visceral, la perversión y los sentimientos oscuros; si bien todos pasamos por situaciones difíciles no queremos permanecer eternamente tristes. Quiero aclarar que no tengo nada personal con ningún género, las culturas tienen derecho a expresarse y está muy claro que es una interesante diversidad la que nos ocurre.

En lo que seguramente nunca estaré de acuerdo es en ensuciar la belleza de la música con letras destructivas y tampoco en haber hecho un vulgar negocio de algo sublime como lo es la música. Es un oficio digno y se puede vivir de el, pero, debería ser bajo la premisa del respeto supremo a esas grandes obras y legados que aún siguen influenciando a muchos. Para concluir, quiero hacer énfasis en el híbrido: Música y Conciencia. La misma frivolidad de la que somos partícipes como ciudadanos del mundo puede convertirse en un renacimiento del arte, que haya un discurso con el que podamos identificarnos, música que inspire cambios y perspectivas cada vez más unificadas en vez de seguir separados por ideologías o posturas.

Música y arte que nos abra los ojos para ver más allá de esos estereotipos prefabricados nada comprometidos con los verdaderos y profundos cambios que este planeta pide a gritos. Seamos entonces recolectores de semillas de bien en la medida de lo posible, sepamos identificar terrenos fértiles para sembrar dichas semillas de conciencia, y sobre todo, busquemos siempre la manera más respetuosa y efectiva para comunicarnos seamos artistas o no, o simplemente los receptores y emisores de buenas nuevas. Dejemos listo el camino para una sana evolución social que nos permita ver de nuevo el poder de la unión. Así como las notas y los colores se entrelazan para brindarnos satisfacción, ojalá algún día la misma humanidad sea una constante fiesta con música hermosa y comprometida energéticamente con la causa creativa. 《La música sin alma es un silencio en la nada》