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CARCASS

octubre 16, 2019

Desde tierras inglesas, proviene una de las bandas que  han incursionado en el terreno de la música Grindcore, que sin temor a la equivocación, es la primera en introducir la concepción de temas ultrasanguinarios y forenses dentro del acústico espectro del Metal. Obviamente estamos hablando de CARCASS, la agrupación creada por Bill Steer y Jeff Walker. Ha sido una de las bandas que más han influenciado en los terrenos  perseverantes y fértiles del Death Metal. 

Triunfantes e innovadores, se placen en hacernos recordar que los Blast beats ejecutados por Ken Owen, fueron de los primeros en tocarse dentro de este importante subgénero; pues estos acelerados ritmos, encendieron la locura en muchos bateristas posteriores. Premonición de cuando no importaba  tanto la técnica, sino que la velocidad y la inconmensurable brutalidad que los caracterizó en un primitivo Reek of Putrefaction, era lo que más interesaba a finales de los años ochenta; específicamente en 1988, cuando el Thrash Metal estaba en boga;  cuando la tendencia de todo headbanger era caracterizado por la rapidez y la densidad, surge demoledoramente CARCASS; más macabro aún que su banda hermana NAPALM DEATH,  marcaron un hito, el territorio de la insonoridad por aquella época, y que en nuestros días, sea considerada como una pieza clave de  tantas bandas. Un disco profético y destacable por su influencia, entre el hálito de un sonido agresivo, rudo; en completo paralelismo a letras de sus canciones con títulos como “Carbonized eye sockets” o “ Vomited anal track”; cuyas repulsivas portadas representaban la degradación de la carne; la vileza de la materia; las entrañas vistas desde mórbidos ángulos; la descripción literal de los diversos humores fisiológicos;  la manifestación bacteriana y virulenta que en diversas patologías, nos muestran que todo ser vivo, es también una mancha, una irónica mácula que es denominada por la ciencia médica como una máquina perfecta. Las letras de CARCASS no son particularmente una burla, sino un recordatorio a lo repelente de la materialidad del cuerpo físico; como un objeto de asco y repugnancia, que aumenta en sumo grado, si es manifestado algún patológico proceso infeccioso;  lo lacerante y ciertos arrebatos de incomodidad que influyen hacia nuestra psique, cuando sus portadas eran el collage de fotos extraídas de libros o revistas de medicina, dieron un impulso a la perpetuidad del género, que se hizo manifiesto en futuras bandas, pero más sin embargo, CARCASS no continuó aquella tétrica y macabra línea.

En su segundo álbum, titulado  “Symphonies Of Sickness”, aunque las canciones duraban más, CARCASS siguió en mesurada marcha aquella terminología forense. En 1989, también bajo el sello de Earache Recs, famosa industria surgida en 1985, donde se dieron a conocer tantas y reconocidas bandas dentro del Metal como Brutal Truth, Cathedral, Deicide, Entombed, Hate Eternal, Vader, Terrorizer, Morbid Angel y Massacre, por mencionar algunas, el fenómeno musical de CARCASS, se nota que iba mudando hacia otros espectros audibles; una transportación intrínseca hacia una ardiente línea de melodías;  más entendibles, efectivamente, pero que no perdían el horror de la descripción literal que emanaba de sus líricas, cuyas mansiones del dolor era también el recordatorio de la sangre;  los órganos viscerales sobre blandas camillas, o las frías planchas de los quirófanos, así como también, los impacientes gritos guturales y vomitivos de tres músicos que tocaban sus instrumentos; entre la furia y  los oscuros homenajes de lo grotesco del Goregrind, en temas como ”Exhume to Consume” o “Ruptured In Purulence”

Dicha agrupación de Liverpool,  en el año 1991 con su álbum  “Necroticism: Descanting the Insalubrious”, se muestra nuevamente un cambio más abrupto;  es de las bandas que he escuchado, que más tendencia tienen hacia la variabilidad. Percibimos una transformación en los tempos; la presencia de un sonido más maduro y sólido. Aquí ya no se rememora tanto a su primer álbum, pues este tercer trabajo discográfico,  sería la transición idónea para lo que sería su álbum posterior Heartwork; sin embargo, éste disco se desata entre el compromiso melódico y la brutalidad; el sonido de lo bestial, cuyos cortes quirúrgicos, salpicados entre la sangre de sus trabajos anteriores, nos demostraron que  en menos de una década, CARCASS, fue evolucionando hasta ser también una innovación clásica para algunas bandas del denominado Melodic Death Metal.

Ya a estas alturas, CARCASS gozaba de un renombre característico dentro del subgénero;  un sonido más entendible, las guitarras haciendo armonías en debates rítmicos; en ocasiones, los solos llegaban a sonar más finos y delicados, pero con un feeling que  Bill Steer y Michael Amott podían entenderse generosamente. Volcados entre complacientes armonías, sumergidos entre escalas armónicas menores locrias, abundantes vibratos y comandados por la áspera voz harsh de Jeff Walker nos demostraban un virtuosismo impecable. Recuerdo que en alguna entrevista, de cuando CARCASS vino a México en 1992, consideraron que Reek Of Putrefaction fue un error, pues ya querían sonar más digeribles. No les gustaba la comparación con Napalm Death, y la verdad  es que CARCASS, sonaba más denso y grave dentro de los devastadores pantanos del sucio Grindcore. 

“Heartwork”, llegó sin duda alguna, como la cúspide del sonido adulto de CARCASS, la evolución de todo lo que habían hecho años atrás; epítome de su agusanada sonoridad, pero con toques de fineza y virtuosismo,  muy asequibles para oídos elegantes. MTV tuvo la fortuna de pasar en 1994 videos de este eminente álbum con la rola homónima del disco y el tema titulado No Love Lost. El germen del Melodic Death Metal en completa determinación. Con alternantes cambios de riffs, guerras de abundantes solos, y sin traicionar a los  poderosos Blast beats a un solo bombo de  Ken Owen que, para coordinar y rematar esta finura musical, plasmaron una obra del Sr.  H.R. Giger en la portada. Aquí las letras crudas de gore, han sido casi erradicadas por otro tipo de contextos, más simbólicos y abstractos.

“Swansong”, 1996. Grabado con el guitarrista Carlo Regadas en la  sustitución de Michael Amott. La brutalidad es dejada de lado para enfocarse más hacia el contexto de la línea rítmica; primicia para realizar el  proyecto alterno de Bill Steer posterior a CARCASS, su banda llamada BLACK STAR; con matices más rock – blues, y escalas pentatónicas al por mayor.  Swansong fue un buen disco, aunque en varios sectores del  público Death Metal lo consideraron una traición a sus inicios y un álbum decepcionante para los puristas del subgénero. Disco donde graba por última vez el baterista Ken Owen, pues, debido a una hemorragia cerebral que sufrió en aquella época, quedó en coma, y  que por fortuna, iba saliendo hacia una lenta recuperación; este fatal incidente, impediría que tocara la batería como solía hacerlo. Actualmente, está haciendo música techno con un software llamado Reason. Trece años pasaron para que, con “Surgical Steel”, de forma determinante, poderosa y consciente; quisieran resurgir la gloria y fama del Heartwork. Siguiendo la misma fórmula, aunque con un sonido más impresionante; deambulando aún entre las pautas de lo forense y lo grotesco. Las estructuras musicales son más pulidas, como si, toda la madurez adquirida mediante los años, inevitablemente nos transmitieran la pasión con la que ha trabajado esta banda, implantando la esperanza en  los puristas y en el desgarramiento de las nuevas generaciones. En la esperanza de trece años, muchos conocieron el éxtasis con escuchar aquellos solos extraordinarios, que brindan locura y virtuosismo en el escenario; el infierno del gore y el paraíso del tecnicismo teórico, son claves para la descripción de “Surgical Steel”.  Daniel Wilding vino perfectamente a sustituir el sistema de los tambores de Ken Owen; aunque con las técnicas modernas del blast beat y con las nuevas ingenierías del doble pedal, llegando a sonar más limpio; pero que, sumergiéndose en la música que CARCASS nos ofrece, resulta un sonido con fervor y pasión. Mucho mejor que Swansong en lo crudo y áspero; más determinante en la expresión obscura en sus riffs, como si nos remontara a las antesalas de los quirófanos; al hedor a formol y al gélido bisturí como puede apreciarse en el video Unfit For Human Consumption.

Incursionando en estos tiempos; la banda del Reino Unido, con longevidad de más de tres décadas, comandada por la voz aguda y el ronco  timbre de Jeff Walker, actualmente está grabando un nuevo material; cuyas melodías a doble guitarra armonizadas con terceras y quintas justas; nos logre devastar los oídos con su propia extravagancia que nos tiene ya acostumbrados. Es de esperarse una grabación sin errores y una mezcla perfecta. Se sabe hasta el momento, que el nuevo álbum durará casi una hora.  Tom Draper (Angel Witch, Savage Messiah) sustituirá al guitarrista Ben Ash. Sabemos que CARCASS no nos defraudará, (aunque últimamente haya opiniones encontradas respecto a Surgical Steel).  La cadencia de las melodías y la agresión, sospecho que prevalecerán, más sin embargo, será un digno álbum que todo metalero, deberá recorrer entre los acufenos de sus tímpanos…